Economía

Los 50 millones de la discordia que hacen que el Museo Chillida-Leku siga cerrado a cal y canto

Museo Chillida-Leku
Museo Chillida-Leku.
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El museo Chillida-Leku sigue con sus puertas cerradas, lo hizo en diciembre de 2010, y no parece que vayan a abrirse de momento. Las negociaciones entre el Gobierno vasco y la familia heredera del escultor siguen congeladas, tal como se dejaron hace apenas un año, cuando parecía que el final de un acuerdo estaba cerca. Finalmente, no hubo rúbrica pues, para sorpresa de la familia Chillida (así lo calificaron en un comunicado), la Diputación de Guipúzcoa se negó a participar en la compra con la aportación de 50 millones de euros.

El museo del artista vasco lleva cerrado alrededor de siete años, sin embargo, se siguen realizando visitas porque una buena parte de la obra del escultor está inmersa en la naturaleza y puede verse sin necesidad de abonar entrada. De hecho, el pasado año San Sebastián fue la capital europea de la cultura, una buena ocasión para retomar las negociaciones entre la Consejería de Cultura del Ejecutivo vasco y la familia de Eduardo Chillida. Nada de esto ocurrió, las conversaciones siguen estancadas, no se han producido a día de hoy y no parece que vayan a hacerlo en el corto plazo, según explican a OKDIARIO fuentes cercanas al espacio artístico.

El museo del artista de renombre internacional sigue condenado al cierre, pues cuando parecía en julio de 2016 que las negociaciones estaban encauzadas para que hubiera una intervención pública tras la aplicación de un ERE y el cierre momentáneo, la Diputación de Guipúzcoa se negó a aportar los 50 millones de euros necesarios para darle oxígeno financiero al espacio. “Resulta imposible de asumir para las arcas forales”, decía entonces. Y justificaba, además, que sus “prioridades” estaban destinadas a la “promoción económica y las políticas sociales”.

Aquello llegó a la familia Chillida, que siempre ha guardado silencio, con “sorpresa” y, desde luego, como un jarro de agua helada porque se daba el acuerdo por cerrado. Pero aquel gesto de la diputación cerró, parece ser, la puerta a toda nueva negociación.

El caserío de Zabalaga, lugar donde se ubica el espacio museístico Chillida-Leku, acogió en su década de vida alrededor de un millón de visitantes, sin embargo, los números no salían. El museo arrojó un déficit de 2 millones de euros, según cifró la entonces consejera de Cultura, Cristina Uriarte.

En las discusiones entre la familia del artista y las autoridades vascas ha habido, sobre todo, desencuentros por motivos económicos. En 2009, un año antes de tener que aplicar un ERE y cerrar sus puertas arrollado por la crisis económica, los Chillida cedieron el recinto a las instituciones del País Vasco por valor de 112 millones de euros, más el pago de 64 millones más para alcanzar la valoración del espacio que había hecho la casa de subastas Sotheby’s. El acuerdo se quedó en papel mojado y, más tarde, cuando se renovaron las negociaciones éstas quedaron frustradas por desacuerdos, al parecer, insalvables.

Además del informe de la casa de subastas y tasación de obras de arte, el Gobierno vasco encargó un informe externo a la consultora Lord Cultural Resources que cifró en 400.000 euros anuales poner en marcha el Chillida-Leku.

Esos 50 millones de euros de la discordia pasados un año y el “trato” dado a la obra del escultor vasco, según ha lamentado algún familiar de Chillida, son al parecer dos elementos insalvables y dos muros fortificados para que llegue a buen puerto una negociación.

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