BBVA engaña y arruina a un promotor que le pide en los tribunales 60 millones de euros

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Oficina de BBVA en Madrid (Foto: BBVA)
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Barada S.L y Atrois S.A. tienen tras de sí la amarga experiencia de haber visto como su negocio se desintegraba durante la crisis que ha azotado España en la última década. En su historial figura un concurso de acreedores y el despido de cientos de empleados. Según su portavoz, José Manuel Estradera, la causa principal de su desastre social y laboral ha sido el incumplimiento de un acuerdo por parte del BBVA.

La historia se remonta hasta la época de la boyante burbuja inmobiliaria. La entidad bancaria se asoció con dos filiales de un grupo inmobiliario para desarrollar promociones en la localidad madrileña de Brunete. Después de comprar suelo en la zona, entró a formar parte de la empresa Inensur, constituida el 25 de abril de 2002 por las empresas Barada S.L. y Atrois S.A.

Su entrada en la sociedad no le supuso el desembolso de ninguna cantidad en efectivo. Aportó 300.000 metros cuadrados de suelo a cambio del 50% de las participaciones. Los mismos que aportaron las otras dos filiales del Grupo Barada, conjunto de empresas controladas por la familia Estradera.

“La intención era promocionar juntos la zona”, remarca el portavoz de Soluciones Inmobiliarias y Urbanísticas, José Manuel Estradera.

En 2006, el BBVA manifestó su interés de quedarse con la totalidad de la sociedad. Así, a través de Anida —su filial inmobiliaria— compró el 50% de las acciones en manos del grupo Barada pero no las pago en precio, sino en suelo edificable a futuro.

Según el acuerdo alcanzado por ambas partes, Anida adquirió el compromiso de devolver 10 millones de euros –la cantidad que a Barada y a Atrois pagaron en el año 2000 por la adquisición de los 300.000 metros cuadrados de suelo que aportaron a Inensur- a los vendedores como suelo finalista en 2011. En ese momento, se firma una clausula que establece que, en caso de incumplimiento de cualquiera de las partes, se establecía una penalización de 50 millones de euros.

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“En ese momento nos hubieran dado los 10 millones de euros pero hubiéramos comprado suelo más caro y lo que queríamos era suelo finalista”, asegura Estradera.

El 7 septiembre de 2011, cuando llegó el momento en el que Anida debía cumplir con sus compromisos, los demandantes enviaron un burofax para hacer valer sus derechos. La filial inmobiliaria del BBVA alegó entonces que le había sido imposible realizar el desarrollo y señaló al Ayuntamiento de Brunete como máximo responsable.

Pero según acredita el propio consistorio en un informe rubricado por el arquitecto municipal el 4 de marzo de 2015, desde septiembre de 2006 hasta septiembre de 2011, Anida ni movió ni pidió ningún papel. El documento, al que ha tenido acceso OKDIARIO, asegura que no se realizó ninguna gestión hasta 2013, cuando solicitaron una copia del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y de los convenios urbanísticos.

En 2011 Barada entra en concurso de acreedores y arrastra a todas las empresas del grupo por un problema de liquidez. La quiebra ha dejado en la calle a los 400 empleados de la compañía, que fue fundada en 1975.

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“Podríamos haber vendido o hipotecado esos terrenos. Ellos han hipotecado su parte para sanear sus cuentas y con la nuestra no podemos hacer nada”, lamenta Estradera, que explica que ahora les ofrecen la devolución de suelo rústico.

Soluciones Inmobiliarias y Urbanísticas, sucesora de los derechos en Brunete de Barada S.L. y Atroix S.A.actualmente en liquidación concursal, presentó el pasado 23 de octubre una demanda por incumplimiento de un contrato civil por 60 millones de euros que fue admitida a trámite el pasado 2 de diciembre de 2015.

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