REAL MADRID 0-1 VILLARREAL: JORNADA 19 DE LIGA

Depresión Real

Depresión Real

La depresión es real. Llámenla depresión, drama, tragedia, como quieran. El caso es que al Real Madrid le cuesta un mundo no ya ganar un partido, sino hacer un gol. Ante el Villarreal volvió a dar una demostración de impotencia en el área rival y, a la primera que tuvo, encajó un gol que le volvió a costar tres puntos. La Liga ya está imposible para los de Zidane, que se están complicando hasta el cuarto puesto.

Zidane iba con los de siempre. No sorprende pero tampoco convence. Como se empecina en que no le traigan fichajes tiene que tirar con lo que tiene. Pero es sarna con gusto. Digo, pues, que jugaban Keylor; Carvajal, Nacho, Varane, Marcelo; Casemiro, Kroos, Modric, Isco; Bale y Cristiano Ronaldo.

El recibimiento del Bernabéu fue frío, que no hostil. El desplome liguero del equipo ha desencantado a una afición acostumbrada a celebrar Champions como cumpleaños, pero el Real Madrid quería hacer las paces con su gente por la vía rápida. La presión de Carvajal empujaba a sus compañeros hacia arriba como un émbolo. Agazapado aguardaba el Villarreal con las cartas marcadas en la contra.

El Real Madrid tardó menos de diez minutos en perder fuelle y el Villarreal respiró con el balón en los pies de Trigueros, Castillejo y compañía. Los primeros pitos del Bernabéu fueron para Marcelo por una pérdida estúpida de balón. El runrún empezaba a merodear por el estadio madridista. Lo apagó Bale con un gol de cabeza, que fue bien anulado por Undiano.

Se atasca el Madrid

Pero los blancos, como un borracho de vuelta a casa, no encontraban el camino recto al área de Asenjo. Mareaban la pelota en pases insulsos y horizontales, pero eran incapaces de superar el entramado defensivo de Calleja. El vaso de la paciencia del Bernabéu empezaba a rebosar. Un disparo lejano de Marcelo que despejó espectacularmente Asenjo fue el primer tiro entre los tres palos del Real Madrid. Era el minuto 18 nada menos.

La ocasión espoleó a los de Zidane, que hicieron sus cinco mejores minutos del partido. Un chupinazo de Cristiano Ronaldo en el 22, a la salida de un libre directo, hizo lucirse a Asenjo, que metió una mano imposible para envidia del Bernabéu. La pelota se topó con el travesaño para negar otro gol a CR7.

Respondió el Villarreal con una ocasión de Bacca, que se durmió en el área como un diputado en el Congreso y se dejó arrebatar la cartera por Nacho. De ahí, al filo de la media hora, nació otra ocasión para Ronaldo, que se plantó solito ante Asenjo, la picó, pero tenía el punto de mira desviado. Y otra un minuto después que también se estrelló contra el lateral de la red. Y una tercera seguida con un cabezazo que se quedó interruptus.

‘Pipita’ Cristiano

El efecto escopeta de feria volvía a condenar al Real Madrid. Y sobre todo a Cristiano, absolutamente lobotomizado en su proceso de parecerse a Higuaín. Volvió a tener otra en el 36, pero su disparo se estrelló contra el cuerpo de Bonera. Bale también se asomó al gol tras una genial jugada de Isco en el 42. El disparo cruzado del galés se marchó acariciando por fuera el palo izquierdo de Asenjo.

Al filo del descanso Cristiano Ronaldo tuvo tiempo de fallar su última ocasión. Le hizo penalti Mario, eso sí, pero su remate a medio metro de la portería le pegó al cuerpo a Asenjo, cuya figura se agigantó bajo los palos igual que la impotencia de CR7 para hacer un gol.

De salida en la reanudación perdonó el Villarreal después de una pérdida de Casemiro ante la presión de Cheryshev. El ruso se asomó al área de Keylor pero le pegó más mordida que la manzana de Eva y su disparo se marchó fuera. En el Bernabéu se agotó la paciencia y empezaron los pitos. Dominaban los amarillos, animados a echarse al monte del campo madridista.

Una llegada de Carvajal percutiendo por la derecha acabó con una volea de Kroos que despejó con apuros Asenjo en el 51. Zidane ponía a Asensio y Lucas Vázquez a calentar. Batió el juego el Real Madrid para intentar sacar partido del correcalles. También volvió a aparecer Cristiano en el 56, pero su disparo escorado lo detuvo abajo el meta del Villarreal.

Pitos… y pinchazo

El Real Madrid intentaba retomar el mando del partido de un modo descontrolado, confuso, acelerado e ineficaz. El 1-0 podía caer en cualquier momento, pero a la hora de encuentro los blancos seguían con su sequía en pleno diluvio. Y cuando llegaban al área, ahí estaba Asenjo para convertirse en un pulpo con guantes. El Bernabéu seguía amagando la gran pitada.

Zidane metió de golpe a Asensio y Lucas por Isco y Bale. Eran cambios desesperados para intentar salvar los tres puntos. A la grada no le gustó demasiado que quitara al galés, pero tampoco era cuestión de desvestir el centro del campo de un equipo que, cuando llegan los últimos 20 minutos, se viene abajo como un bizcocho sin levadura.

Lucas revolucionó el juego del Real Madrid con su efusividad y sus regates, pero el Villarreal resistía bien pertrechado atrás. El tiempo se le echaba encima al equipo blanco, que chapoteaba en un charco de precipitación. También se repitió el bajón físico del equipo, tan palmario a partir del minuto 70 de los últimos partidos.

Lo siguió intentando el Real Madrid, más por necesidad que por acierto, pero no fue capaz de marcar. Pasaron los minutos sin milagros ni flores y a los blancos se les acabó escapando otra victoria y no sólo eso, sino que llegó la derrota. Fue en una contra del Villarreal en el 87. Unal, en posible fuera de juego, recorrió el campo y retrató a Marcelo en la carrera. Se plantó delante de Keylor, remató al muñeco, pero el rechace cayó en los pies de Fornals, que la picó por encima del meta madridista para confirmar el drama.

El Madrid perdía otro partido y el Bernabéu estallaba. Sí, Zidane, la depresión es real.

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