Cardenal obligó a la ponente del ‘caso Cheryshev’ en el TAD a no acudir a la votación para tumbar el recurso del Madrid

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Miguel Cardenal, en el Tribunal de Integridad Financiera y Transparencia en Suiza.

Jueves, 10 de diciembre de 2015, 20.30 horas. Madrid, residencia de Carmen Valverde Cabezuelo, funcionaria del Consejo Superior de Deportes y vocal del Tribunal Administrativo del Deporte. Suena el teléfono.

– Hola, Mamen. Soy Miguel Cardenal.

– Hola, presidente.

– Mira, te llamo por un asunto. Sé que eres la ponente que tiene que exponer mañana el caso Cherysev.

– Sí. He estado estudiando la documentación y las resoluciones de los comités y llevo un tiempo trabajando en el caso.

– Mañana tienes que ausentarte de la reunión del TAD.

– ¿Cómo? No entiendo.

– Que mañana no puedes estar en la reunión del TAD. Es importante. Llama y di que estás enferma y que tienes que quedarte en casa. Otra persona en tu lugar hará de ponente del caso.

– Pero, ¿por qué no puedo asistir a la reunión?

– Mira, Carmen. La votación puede ser ajustada y no nos podemos permitir que el Real Madrid acabe readmitido en la Copa del Rey, porque el resto de clubes formarían un escándalo.

– Pero si administrativamente el Real Madrid tiene la razón, nuestro Tribunal está para aplicar el Derecho, no para pensar en las consecuencias que puede tener una resolución.

– No vamos a entrar ahora en una discusión jurídica, Carmen. Tú hazme caso y mañana te pones enferma y no acudes a la reunión. Si no lo haces, ya sabes que podría afectar a tu situación laboral en el CSD.

– Está bien.

[Continuará…].

Cuando Carmen Valverde cuelga el teléfono no se lo puede creer. Miguel Cardenal, su jefe, el presidente del Consejo Superior de Deportes, le ha llamado en persona para obligarla a fingir estar enferma y ausentarse de una reunión del Tribunal Administrativo del Deporte. Y todo para poder condicionar el resultado de la deliberación y votación del caso Cheryshev. Eso se llama prevaricación.

La vocal del TAD lo comenta con su esposo, militar de carrera, que tampoco da crédito a lo que está pasando. Carmen Valverde le da muchas vueltas a la cabeza y, tras consultarlo con la almohada, decide obedecer a Cardenal y no acudir a la reunión del TAD. Avisa para decir que está enferma.

Sabe que su futuro profesional está en juego y que, aunque es funcionaria de carrera y, por tanto, no puede ser despedida salvo que cometiera una falta muy grave, sí que está sujeta a una movilidad geográfica que podría conducirla a un puesto equivalente en la administración pública lejos de Madrid y de sus cinco hijos. Y Carmen Valverde no puede permitírselo.

Prevaricar y poder echar al Madrid de la Copa

Tal como adelantó en exclusiva OKDIARIO el pasado lunes, las presiones sufridas por Carmen Valverde, que llegaron de forma directa y personal del mismísimo Miguel Cardenal en su llamada telefónica de la noche anterior, condujeron a su ausencia en la reunión del TAD que se celebró al día siguiente, 11 de diciembre.

En aquella reunión de la que Carmen Valverde fue obligada a ausentarse por Cardenal, el Tribunal de Arbitraje del Deporte resolvió no conceder la suspensión cautelar de la sanción que pedía el Real Madrid, lo que dejaba al equipo blanco de facto eliminado de la Copa, ya que le impedía disputar el partido de vuelta en el Bernabéu, fijado para el miércoles 16 de diciembre.

Los miembros del TAD menos proclives al presidente del CSD se enteraron de la ausencia de Valverde minutos antes de la una de la tarde cuando comenzó la reunión. La discusión de puertas para adentro fue mucho más disputada de lo que, de una manera exclusivamente formal, se disfrazó de puertas para afuera como unanimidad como ocurre siempre en todas las resoluciones del tribunal. La realidad es que eran tres los miembros del TAD que estaban a favor de los argumentos esgrimidos por el club madridista en su recurso y otros tres –los más cercanos a Miguel Cardenal– estaban en contra.

Tal como contó OKDIARIO el pasado lunes, decidió el voto de calidad del presidente, Enrique Arnaldo, amigo personal del presidente del CSD y colocado a dedo en el TAD por el propio Cardenal con el objetivo de convertir al más alto tribunal deportivo español en su brazo armado para castigar a sus enemigos.

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