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CHAMPIONS LEAGUE: BARCELONA 0 - JUVENTUS 0

Un Barça impotente no hizo ni cosquillas a la Juventus

Leo Messi mira con impotencia a la defensa de la Juventus. (AFP)
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Un equipo con hambre sale a morir sea cual sea la dificultad. Al Barcelona le faltó magia, ambición y también necesidad para intentar remontar ante una Juventus que se tomó la venganza de la final de Champions de 2015. Los italianos no permitieron a los culés sentirse cómodos con el balón en ningún momento dominando el tempo del partido y no facilitando las cosas. Igual Massimiliano Allegri se tiene que pasar este verano a dar una clase a Unai Emery y sus chicos del PSG sobre cómo afrontar una eliminatoria de vuelta con una ventaja holgada.

La Juventus salió pensando que el partido iba 0-0 controlando los 10 primeros minutos de posesión y llegando con peligro, como ya hiciese en su estadio. A Luis Enrique sólo le funcionaron las novedades que introdujo respecto al partido de ida. Jordi Alba conseguía alcanzar la linea de fondo con peligro y a su vez controlaba el efecto Cuadrado que tanto daño hizo en el anterior envite.

El ex del Valencia se convirtió en el mejor socio de un Leo Messi que vivió enjaulado entre la coordinación de Bonucci y Chiellini. El Barcelona no chutó hasta el minuto 18 por medio del argentino y hasta el 30 Buffon no tuvo que intervenir a un disparo a media distancia del referente culé. El Barça apenas generaba peligro con un fútbol previsible, aunque el empuje del público ayudada a que la esperanza no se perdiese.

La Juventus no vino como comparsa y dejó muestras por medio de Dybala de que a la mínima podía hacer mucho daño. Por suerte para el Barça, las ocasiones cayeron en la primera mitad en las botas de un inocente Higuaín que marró las dos que tuvo. El partido, pese a todo, iba viento en popa para unos bianconeros que se plantaban al descanso con el control en el marcador.

Un desastre posicional y pocas ocasiones

La segunda parte agudizó la desesperación del Barcelona por saber si Buffon estaba inspirado o no. Messi intentó desde todas las posiciones posibles –siempre fuera del área– sin encontrar portería en ninguna de ellas, al tiempo que la Juventus desperdiciaba ocasiones claras y hasta disfrutaba de un larguero en el minuto 62.

El Barça, conforme pasaban los minutos y no llegaba los goles, fue improvisando soluciones dando entrada a Paco Alcácer y colocando a Piqué como compañeros de delantera de la MSN. Viendo el acoso, a la Juventus no le quedó más remedio que sacar a Barzagli para formar su particular BBC en defensa y terminar por montar un autobús impenetrable.

Los minutos pasaban y pasaban con la Juventus sabiendo arañar cada segundo al cronómetro y no permitiendo un arrebato de un Barça que fue un equipo que careció del alma del día del Paris Saint Germain y que no contó con la inestimable ayuda de Aytekin. El veterano árbitro Kuipers fue sobrio, justo y no se dejó impresionar por las múltiples protestas recibidas durante el duelo.

El sueño culé de incrementar su historia de remontada no llegó ni a triunfo parcial. La Juventus mostró una candidatura seria y fiable al título. Al Barcelona sólo le queda una bala este próximo domingo en el Clásico para dar por finiquitada una temporada donde se mueve en el alambre del fracaso. Los chicos de Luis Enrique volvieron a adolecer de la seña de identidad de los últimos años: fútbol y más fútbol.

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