Fútbol

ATLÉTICO DE MADRID VS SEVILLA: JORNADA 28 DE LIGA

El Atlético hurga en la herida del Sevilla (3-1)

Godin celebra el gol del Atlético junto a sus compañeros. (EFE)

Golpe a la otra Liga del Atlético de Madrid. El equipo de Diego Pablo Simeone recibía con ganas a un Sevilla herido después de su eliminación en Champions y se llevó el botín completo. Victoria, espectáculo y goal-average a favor. Liderados por un gran Griezmann, los colchoneros se impusieron por 3-1 a un rival directo, al que se acercan en la clasificación en la pelea por la tercera posición.

Sampaoli se volvió loco con la disposición táctica. Laterales por dentro, extremos por detrás de estos y los centrales sin líneas de pase para sacar el balón. Todo parecía un cóctel encaminado a acabar en un duro palo para el Sevilla, y eso es literalmente lo que ocurrió, para alegría de Sergio Rico, que rozó la vaselina de Gameiro y vio como no acababa en la red de milagro.

Merecía más del Atlético pero perdonó antes de que el Sevilla regresara a su formación más coherente. Tocaba empezar el partido de nuevo, pero los colchoneros ya habían gastado su primera bala y su primer cambio. Vrsalijko se rompió al minuto de juego y en su lugar entró Juanfran, uno de los pilares de antaño relegado a la suplencia por el veloz croata.

Colocados ya de forma en el tablero del Calderón el Sevilla empezó a correr, atacar y a hacer daño a la contra. Habían entrado en calor los de Sampaoli y Ben Yedder optó por tirarse a la piscina en su primer duelo con Oblak. No picó Gil Manzano, pero tampoco sancionó el clamoroso chapuzón del delantero francés. Hasta que no se amoneste al infractor en todas estas acciones no se podrán abolir.

Parecía de nuevo igualado el partido, pero como ocurre en tantas ocasiones, en los mejores momentos de un equipo, llega el gol del contrario. Fue en un error de marca grosero de Mercado, que dejó solo, dentro del área y a la salida de una falta lateral, a Diego Godin. Ya saben como acabó la jugada, 1-0 y el Atlético que se marchaba al descanso con la sensación de que su versión puntual le resulta mucho más efectiva que la de la posesión y el acoso atacante.

Combinó la Doble G para ponerle vértigo a la salida de vestuarios y a punto estuvo Griezmann de llevar la tranquilidad al Calderón con el segundo de la tarde, pero su disparo se marchó desviado por poco. El Sevilla había perdido un central en el descanso –entró Jovetic por Lenglet– y lo notaba.

El partido entró en un escenario de alternancias que no convenía al Atlético, a pesar de que su caudal de ocasiones era más abundante que el del rival. Y esto ocurrió hasta que Griezmann dijo basta. No se fiaba el ‘7’ colchonero del Sevilla y para dejar bien claro que el partido tenía color rojiblanco envió una falta con violencia al larguero para que este se encargara de terminar la faena y enviarla al fondo de las mallas. Alucinaba Simeone. Era imposible pegarla mejor.

Torres reapareció sin suerte

El Vicente Calderón había pasado de la tensión al júbilo y Simeone supo lo que tenía que hacer. Fernando Torres entraba al césped por primera vez después del terrible susto que vivieron los aficionados colchoneros al ver a su ídolo inconsciente en Riazor. La ovación fue ensordecedora y sin que nada se postulara a teñir de negro la soleada tarde madrileña. Estuvo fino Simeone ahí, pero no el Niño, que falló dos ocasiones claras delante de un notable Rico.

El Sevilla era un clon al de Leicester y para colmo estaba recibiendo el mismo resultado que en el King Power Stadium. Podríamos hablar de nervios o malas decisiones, pero la realidad es que el equipo de Sampaoli lleva ya varias semanas tieso, y por el camino dejó la Champions y se está dejando el sueño de la Liga.  El 3-0 era cuestión de tiempo y Koke, después de un rechace de Sergio Rico, lo hizo realidad y Correa, ya en los últimos minutos, maquilló el marcador y dio cierta emoción al encuentro con la lucha por el goal-average que, también acabó llevándose el Atlético. Fiesta completa en el Vicente Calderón.

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