El americano rompió el partido en el último cuarto

Kuric le regala el Clásico al Barcelona

Kuric
Kuric entra a canasta ante la presencia de Carroll.

El un Clásico de nombres y sensaciones, el de Kyle Kuric se alzó por encima de todos para darle al Barcelona una brillante victoria. El proyecto culé, el enésimo en busca de la consolidación en los últimos años, parece haber encontrado a su killer en la figura del norteamericano, que en un último cuarto espectacular aniquiló a un cansado Real Madrid para provocar el júbilo en la Ciudad Condal.

El Palau iba a disfrutar de un duelo en el que el forastero, el eterno rival, partía como firme candidato a la victoria, aunque con su gran estrella ausente. Sergio Llull sigue de baja por problemas en la rodilla, pero la confianza de Pablo Laso en los suyos va más allá del estado físico de su jugador franquicia, y los resultados, no cabe duda, sólo aportan credenciales a esta manera de actuar.

El Real Madrid saltó al parqué con su versión más seria, conocedora de que el Barça trataría de apretar de inicio para buscar una primera ventaja con la despegarse en el marcador. El planteamiento de Pesic, con la envergadura de Claver como comodín desde el ‘3, daba sus réditos en los primeros minutos, pero el Madrid de Tavares no se amilanaba para aguantar el pulso y colocarse a rebufo, esperando el mejor momento para adelantar.

Con Campazzo dirigiendo la orquesta con la varita de mago, los blancos rompieron la igualdad del primer cuarto con un parcial que les otorgó hasta nueve puntos de ventaja (24-33). Si el Facu era el director, el ejecutor respondía al nombre de Anthony Randolph, el renacido, que volvía al lugar de su inolvidable tapón a Dorsey con una versión mucho más fina que agradece su muñeca… y también su equipo.

El Barcelona, sabedor de la importancia moral del partido, respondió con una firmeza desconocida en el día a día para los de Pesic. Singleton dio un paso adelante junto a un seguro como Hanga, y así devolvieron el parcial hasta recuperar el mando del partido en un visto y no visto. Así llegó el descanso, en el que el cruce de palabras entre Pesic y Campazzo a punto estuvo de desencadenar en tangana.

Ya de regreso tras el descanso, el ritmo se incrementó hasta un punto en el que el disfrute del espectador fue prácticamente el de un All Star. Las defensas no eran las mejores y los ataques, con Carroll y Kuric como francotiradores, permitían una alternancia constante entre dos equipos en el tope de inspiración. En esas, dos jugadores tomaron las riendas sin hacer ruido. Taylor y Hanga, dos de esos especialistas básicos en cualquier equipo grande.

Kuric desnivela la balanza

El marcador seguía favoreciendo al Barcelona en esta vorágine de aciertos y espectáculo, e iba a explotar ya iniciado el último cuarto. Las pérdidas madridistas se acumulaban de manera proporcional a los puntos del hombre del partido, un Kyle Kuric que se echó a las espaldas a todo un estadio hasta lograr una ventaja prácticamente definitiva, de 14 puntos a poco más de tres minutos del final.

Los blancos estaban cansados, y Kuric, quien sino, iba a poner la puntilla con un triple que convertía el encuentro en victoria culé, la victoria en paliza y la satisfacción de una victoria en una celebración por haber derrotado al eterno rival en uno de los mejores momentos de su historia.

Últimas noticias