PALIZA DE LOS DE PESIC A UN REAL MADRID DESCONOCIDO

El Barça se enchufa el triple en el Clásico (92-74)

Clásico
Causeur entra a canasta ante Oriola. (EFE)
Nacho Atanes
  • Nacho Atanes
  • Redactor de deportes y canterano de OKDIARIO. Desde 2016 cubriendo la información de tenis. También baloncesto, fútbol, ciclismo y otros contenidos.

Sin acierto, sin ideas y sin Clásico. El Real Madrid naufragó en su visita al Palau Blaugrana y fue arrollado por el Barcelona (92-74) en un encuentro en el que los pupilos de Pablo Laso mostraron su peor cara de lo que va de año. La poca importancia del partido, más allá del morbo de estos enfrentamientos, mermó a los blancos, que se vieron superados por su desacierto en el triple y el atino de su rival, que se vengó de la última paliza recibida en el encuentro de Euroliga. 

El Real Madrid no había acudido al partido de forma coherente. El equipo lograba mejores resultados en pista con Randle que con Campazzo, acelerado desde el minuto uno, mientras que el Barça veía como Ribas y Heurtel daban un ritmo mucho más propicio que permitía al equipo depender de su acierto, pero mostrándose superior al rival casi en cada jugada.

El acierto desde el triple contrarrestó los errores culés desde la línea de tiros libres, donde se han mostrado erráticos durante toda la temporada. Gracias al acierto de Pau Ribas, que parece tenerle tomada la medida al Real Madrid, la nave azulgrana despegaba con un nuevo parcial intimidatorio para el que los blancos no tenían respuesta. Estaban precipitados, idos, y el marcador al descanso mostraba la euforia del Palau, representada en 16 puntos de ventaja.

Laso estaba visiblemente descontento con la actitud de sus jugadores y llegó incluso a dar paso a Yusta y Radoncic, poco habituales en la rotación de los partidos grandes, pero tras el descanso, el parcial fue si cabe más sangrante. En sólo cuatro minutos, los 16 se habían convertido en 24 de desventaja para el Madrid, que parecía tirar el partido con un juego en ambos aros que distaba de lo visto frente al Panathinaikos.

La entrada de Causeur y Ayón sirvió para capear momentáneamente el temporal, pero el Madrid seguía sin anotar si no era yendo a la línea de tiros libres, lo cual estaba cavando su tumba definitiva en el encuentro. Sólo quedaba que el Barça volviera a encontrar la inspiración y lo hizo, de nuevo con el triple como argumento principal.

Ya sin partido, Laso optó por seguir confiando minutos a Randle, Yusta y Radoncic, señal de que el Clásico no se había tomado con la importancia necesaria en este tipo de encuentros. Ahora sólo queda resetear y pensar en la Euroliga, mientras que el Barcelona, con pie y medio fuera en Europa, coge aire y presenta candidatura para una Liga Endesa de la que dependerá la confianza de este rejuvenecido proyecto.

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