FC BARCELONA VS EIBAR: JORNADA 38 DE LIGA

El Barça remonta al Eibar con otro dopaje arbitral

BARCELONA
Leo Messi y Neymar celebran el gol del argentino desde el punto de penalti. (AFP)
Francisco Rabadán
  • Francisco Rabadán
  • Redactor jefe de deportes. He tenido la oportunidad de cubrir dos Juegos Olímpicos, varios Mundiales de distintas disciplinas y algún que otro All-Star de la NBA con los Gasol. De Córdoba y sin acento.

El Barcelona cerró la Liga con buen sabor de boca por el triunfo por 4-2 ante el Eibar, aunque con la sensación de que sus días de juego incontestable han pasado a la historia. Lo que sigue siendo una tónica habitual son las ayudas arbitrales que en favor de unos culés que acabaron el choque contra los vascos con dos penaltis y una expulsión a favor.

Los visitantes llegaron a ir ganando por 0-2 gracias a dos tantos de Inui y unas enormes paradas de Yoel. El Barcelona comenzó a remontar gracias a un gol en propia meta y la ayuda de un Hernández Hernández fue cómplice de que los culés mantuviesen sus opciones de título hasta el último segundo.

El partido comenzó con sensaciones extrañas. Era como si el Barça intuyera el tempranero gol de Cristiano en La Rosaleda. El equipo de Luis Enrique fue sorprendido por la presión alta de un Eibar que jugó sin complejos y con mucha profundidad desplegando un poderío físico que no muchas veces han visto en el Camp Nou.

La presión surtió su efecto muy pronto. Antes de que se llevasen 10 minutos de encuentro, el japonés Inui abría el marcador tras un claro fallo en la marca de la defensa culé. Centró Capa al segundo palo y allí apareció sólo el centrocampista asiático para fusilar a bote pronto a Ter Stegen.

El Barça, sin embargo, tuvo la reacción en su mano después de un fallo colosal de Dani García que dejaba mano a mano a Luis Suárez con Yoel. Para asombro del Camp Nou, el uruguayo disparó desviado el envite y dejaba más frío si cabe a un coliseo culé que no se llenó y que no creyó nunca en la remontada en el campeonato de Liga.

Los culés monopolizaron la posesión, pero sin llegar a crear grandes ocasiones más allá de lo que recogía un Luis Suárez errático en la definición, pero que iniciaba todas las jugadas. El Barcelona presentaba una modalidad de juego centrada en la genialidad de una MSN que no llegaba a encontrar la manera de batir al meta visitante, pese a los múltiples riesgos que tomaban en defensa tanto Arbilla como Lejeune.

El aficionado culé pudo corroborar que no era el día de Suárez cuando éste volvió a fallar otro mano a mano con Joel que, esta vez sí, despejaba el disparo del delantero. El Eibar también perdonó la puntilla justo antes del descanso después de un jugadón de Inui que despejó Ter Stegen. El rechace cayó en las botas de un Rubén Peña que falló con el portero alemán vencido en el suelo.

El cambio de actitud del Barcelona

La segunda mitad comenzó con un Barça con un semblante distinto, más ofensivo. No le quedaba otra al equipo de Luis Enrique que volcarse y volcarse sobre el marco de un Yoel que estuvo imperial desbaratando las oportunidades de Iniesta y Messi al inicio. El Eibar aguantaba como podía y salía a la contra con máximo peligro.

En una de esas salidas fulgurantes, el Eibar volvió a hacer daño al Barcelona ejecutando el pase extra. Enrich atrajó a los centrales culés teniendo posición franca de gol y abrió a la banda para que Inui volviese a soltar un latigazo imparable con su zurda para Ter Stegen. El Camp Nou no daba crédito.

Con el coliseo azulgrana en pleno desalojo, Neymar dio un faro de esperanza a los aficionados culés un minuto después. El brasileño desbordó a la defensa visitante dentro del área y disparó al poste con la fortuna de que al intentar despejar el canterano del Barcelona David Junca introdujo en su propia meta el balón.

El show de Hernández Hernández

Ese gol fue como pólvora para los azulgrana. El Eibar se vino abajo físicamente y el árbitro Hernández Hernández echó una mano pitando un penalti surrealista sobre Jordi Alba. No había nadie en un metro a la redonda para obstaculizar el disparo mordido del lateral, pero el colegiado canario se tragó la parodia.

El Barça se las prometía muy felices, pero Yoel era un gigante en el día de hoy. El portero sacó una mano prodigiosa para detener un misil de Messi ante su atónita mirada. Los locales, sin embargo, ya estaban desencadenados y era cuestión de tiempo que cayesen los goles por lo civil o por otros medios.

Luis Suárez, tras una noche totalmente aciaga de cara al gol, le ganó la posición nuevamente a un flojito David Junca para meter la bota y anotar una gran peinada en el primer palo de Paco Alcácer. El uruguayo corrió como un loco hacía el centro del campo y levantó a un Camp Nou que se vio como el día de la remontada del PSG.

Poco o nada duró la emoción, puesto que Hernández Hernández disipó cualquier duda pitando el segundo penalti en cinco minutos. En esta ocasión, Neymar cayó en el área tras una entrada de Capa. El jugador visitante acabó expulsado por dicha entrada en una decisión muy controvertida. Messi tuvo la oportunidad de redimirse por el penalti anterior fallado y esta vez sí lo anotó volviendo a lanzarlo al mismo lado por donde lo falló.

El argentino cerró la cuenta en el descuento firmando el gol número 37 de la temporada para sumar un nuevo mérito individual como máximo goleador del campeonato. El Barcelona luchó hasta el final con sus armas, pero el Madrid acabó imponiendo su regularidad en una temporada que no pasará a la historia del Camp Nou.

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