El principito, un alegato pacifista en tiempos de guerra

El principito, un alegato pacifista en tiempos de guerra
El principito, un alegato pacifista en tiempos de guerra
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No es fácil en tiempos de guerra, cuando el lenguaje bélico prima sobre la sociedad, que una obra pacifista se abra un hueco en los corazones de la gente. Sin embargo, el gran escritor francés Antoinde de Saint-Exupéry lo consiguió con su célebre obra El principito.

Este alegato antibelicista fue publicado en 1943 en francés y en inglés de mano de la editorial norteamericana Reynal & Hitchcock (nada que ver con el famoso director de cine). Sin embargo, en Francia no pudo ser impreso hasta 1946, primer año sin guerra tras más de un lustro de contiendas, y lo hizo la mítica Éditions Gallimard.

Desde el momento de su publicación, El principito está considerado como el libro escrito en francés que más se ha leído y se ha traducido. De hecho, son ya más de 250 lenguas y dialectos las que tienen versión de esta gran obra del aviador francés. Por supuesto, uno de ellos es el sistema braille, siendo de los primeros escritos narrativos que se adaptaron.

Además, es uno de los libros más vendidos de toda la historia, llegando a más de 140 millones de ejemplares en todo el mundo. Es más, todavía hoy se venden como un millón de ejemplares anuales en sus muchas versiones y traducciones que han aparecido y aparecen todavía.

Saint-Exupéry, el autor de El principito

El principito es la gran obra del aviador y escritor francés Antoine de Saint-Exupéry. Una personalidad compleja y singular que también fue artífice de otro gran libro, Vuelo Nocturno.

Sin embargo, la historia del niño que dibuja una boa que se ha comido un elefante y todo el mundo confunde con un sombrero no hubiera tenido lugar nunca si no se hubieran dado ciertas circunstancias. Por ejemplo, que Saint-Exupéry hubiera tenido que exiliarse por ser acusado de colaboracionista con el régimen alemán durante la guerra.

Para intentar paliar su tristeza, el aviador escribía largas cartas a sus amigos europeos, que plagaba de dibujos de un hombrecito rubio con bufanda o con alas. Ese sería el germen de este peculiar chico que ha acompañado a los niños de varias generaciones durante los últimos casi 90 años.

Para Saint-Exupéry, escribir esta obra fue una especie de fantasía escapista. Aislado en Estados Unidos, necesitaba dar sentido a su vida, por eso pintaba y escribía la obra que, a la postre, le convertiría en uno de los escritores más célebres de la historia.

Hoy, niños y adultos disfrutamos de un mundo infantil imaginativo y filosófico como pocos, El principito, obra que arrojó algo de luz en años oscuros en plena guerra mundial que teñía todo el planeta de sangre.

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