Toñete Catalán alcanza la gloria en su alternativa: tres orejas y salida a hombros

Toñete-Nimes
Antonio Catalán en una tarde triunfal.
Comentar

Antonio Catalán, Toñete, tuvo en Nimes la alternativa soñada por cualquier torero: tres orejas y salida a hombros. Le acompañó en el éxito su padrino, Enrique Ponce, mientras que El Juli no pudo desorejar a ninguno de los astados de su lote.

Toñete era la gran atracción de la matinal y superó toda las expectativas. Estuvo especialmente brillante en el que abrió plaza, que le cedió Ponce como manda la tradición. Demostrando que estaba preparado para doctorarse, como aseguró a OKDIARIO horas antes de su gran día, el joven diestro cuajó una faena muy sólida en todos los terrenos, culminada por una gran estocada. El premio no podía ser otro que las dos orejas que concedió la presidencia.

También rayó a buena altura en su segundo toro, que no tuvo tanta embestida como el anterior. Toñete desarrolló una buena faena y consiguió otra meritoria oreja.

Ponce demostró que es eterno. En el primero dio todo un recital, culminando su faena con el indulto del astado, que le supuso las dos orejas y el rabo simbólicos. En el siguiente tiró de oficio ante un toro escaso de bravura, pero su buen hacer quedó sin premio por culpa de la espada.

El Juli no pudo triunfar en el día que celebraba sus 20 años de alternativa. Dos décadas después estaba otra vez en Nimes, esta vez consagrado como uno de los grandes toreros de este siglo. Lo intentó todo, pero tuvo que lidiar con el peor lote y no pudo pasar de sendas ovaciones en sus dos faenas.

Ponce y Toñete, maestro y discípulo, se ganaron la salida por la Puerta de los Cónsules de la plaza de Nimes. Fue la culminación a una gran jornada par parte de ambos en la que era segunda corrida de feria. Para el valenciano una salida a hombros más, para Toñete el primer éxito de una carrera que se presume brillante.

Últimas noticias