Achúcarro: “Cada día disfruto más interpretando el jeroglífico de la partitura”

Achúcarro
El pianista Joaquín Achúcarro junto a su mujer Emma (Foto: Efe).
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El reconocido pianista bilbaíno Joaquín Achúcarro, que este domingo ingresará como académico de honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, asegura que cada día le gusta más tocar el piano para interpretar “el jeroglífico que es la partitura” y lo que quieren transmitir los grandes compositores de música clásica.

Este domingo pronunciará en Madrid su discurso de toma de posesión como miembro honorario de la Academia de San Fernando, de la que ya era académico correspondiente, lo que supone para él “un gran honor”, explica en una entrevista con Efe en su casa de Leioa (Bizkaia).

Con 68 años de fructífera carrera profesional en sus todavía poderosas manos, Joaquín Achúcarro (Bilbao, 1932) pasa a engrosar así una lista de grandes genios nacionales e internacionales de las artes en la que figuran Picasso, Dalí, Alberti, Chillida, Casals, Falla, Andrés Segovia, Igor Stravinsky y Arthur Rubinstein.

Achúcarro, premio Nacional de Música en 1992, asegura que se toma este nombramiento como “una responsabilidad, porque tiene que “demostrar que vale la pena el que te lo hayan otorgado” y que le “impresiona” el “cariño” que le ha demostrado la Real Academia, que dirigió Goya, con esta distinción.

En la actualidad sólo existen nueve académicos honorarios en la San Fernando: Camen Giménez, Oriol Bohigas, Martín Chirino, Jacobo Hachuel, Richard H. Driehaus, Federico Mayor Zaragoza, Plácido Domino, Santiago Calatrava y Francois Marechal.

El virtuoso pianista, que ha recibido premios y reconocimientos en todo el mundo y sigue siendo reclamado para impartir clases o dar conciertos a sus 85 años de edad, explica que dio su primer concierto en Madrid a los 17 años y desde entonces no ha parado de tocar en España y todo el mundo. “Ha sido un trabajo incesante”, resalta.

“Oía música desde niño en casa”, señala Achúcarro y recuerda que pronto descubrió que se le gustaba tocar el piano y que, como parecía que se le daba bien, siguió trabajando y cada vez disfrutaba más del instrumento.

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