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Las fotos más divertidas de niños echando la siesta

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Los niños y sus curiosos lugares para echar la siesta
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Que puedan descansar plácidamente, al tiempo que ellos también lo hacen o aprovechan para disfrutar de un ratito de “paz”, es lo que desean muchos progenitores con respecto a sus hijos. Precisamente por eso no solo ponen interés en conseguir dormirles por la noche sino, de igual modo, después del almuerzo. De ahí que no duden en hacer todo lo posible porque duerman la siesta para que así, además, luego no estén irritables.

Cantarles nanas, leerles un cuento o incluso irse a la cama a dormir con sus hijos es lo que hacen muchos adultos en pro de esa citada siesta. Sin embargo, en ocasiones, por más que utilizan distintas “herramientas” no lo consiguen. Eso sí, luego en el momento y en el lugar más inesperado los pequeños pueden caer rendidos. Y precisamente eso es lo que les ha ocurrido a los protagonistas de las fotografías que te vamos a mostrar a continuación. Son menores que no han podido evitar caer en brazos de Morfeo, a pesar de que se han resistido.

Se trata de instantáneas que los padres y madres de los niños no han dudado en compartir en redes sociales:

Cayó fulminada

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Fulminante siesta sobre la alfombra

Esta bebé se encontraba comiendo cuando escuchó que iba a tener que dormir la siesta. Parece que se negó y salió “pitando” cuchara y yogur en mano. Sin embargo, al final el sueño comenzó a hacer mella. Tanto es así que prácticamente parece que cayó fulminada por el rayo de Morfeo. Y es que solo hay que ver la fotografía en la que se muestra tirada boca abajo en la alfombra de casa y sin haberle dado siquiera tiempo a dejar lo que estaba tomando de postre.

Eso sí, está claro por la instantánea que va a dormir de manera realmente profunda.

Echando la siesta en la mesa

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La mesa de juegos a modo de cama

¿A qué padre o madre no le ha sucedido que cuando le ha dicho a su hijo que había que dormir la siesta este se ha puesto más activo que nunca? Posiblemente a todos les ha pasado algo así. Y es que parece que oír la palabra mágica de siesta les lleva a querer correr por toda la casa, a jugar a lo que sea, a no parar…

Y precisamente eso es lo que le pasó a este otro pequeño que ahora tienes delante. Sin embargo, al mismo le sucedió lo que, al final, acaba pasando: que finalmente el sueño puede y acaban quedándose dormidos en cualquier lado. En este caso, justo encima de la mesa de juegos que tenía en el cuarto. Este niño se puso su chupete, se colocó sobre ese mueble y nada, a descansar tan plácidamente como si estuviera sobre un mullido colchón.

Durmiendo mientras se hace la compra

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La compra más soporífera

Un truco que utilizan muchos adultos cuando sus hijos no quieren dormir la siesta es llevarlos a dar una vuelta en el coche, para que con el ruido blanco del motor caigan rendidos. Y eso es lo que hicieron los padres de este otro pequeño que, además en vista de que no lograba conciliar el sueño del todo, apostaron por llevarlo también a hacer la compra.

Lo que acabó sucediendo es que, poco a poco, se fue relajando mientras iba sentado en el carrito del supermercado. Finalmente, no pudo evitar echar la siesta en ese lugar. Eso sí, sus progenitores en pro de que no se hiciera daño y estuviera más cómodo decidieron colocarle un paquete de rollos de papel de cocina a modo de almohada.

Durmiendo en una caja

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La siesta dentro de una caja de cartón

Los niños cuando huyen para no dormir después del almuerzo se ponen a jugar en cualquier rincón de casa. De ahí que cuando el sueño comience a hacer acto de presencia acaben quedándose “fritos” hasta en el lugar más inesperado. Y eso es lo que le pasó a la pequeña protagonista de esta instantánea, que acabó descansando dentro de una caja de cartón.

No sabemos si estaba buscando algo o sencillamente quería esconderse, lo que sí tenemos claro es que en ese elemento encontró el lugar perfecto para echarse la siesta.

Cualquier momento es bueno para dormir

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¿Colorear? ¡Qué sueño!

Con tal de no dormir cuando se les indica, muchos pequeños son capaces de ponerse a hacer cualquier actividad. Y eso es lo que le llevó a la niña que ahora estás viendo a querer ponerse a colorear su cuento de la gatita Kitty. Sin embargo, aunque lo negara, tenía sueño. Buena muestra de eso es que se quedó profundamente dormida sobre ese libro de actividades, con las ceras en la mano, y poco después de haber coloreado el lacito del dibujo y su vestido.

¿Tu hijo se quedó dormido echando la siesta también en un lugar curioso?

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