Salud

La escarlatina en niños

La escarlatina en niños
El sarpullido es uno de los principales síntomas de la escarlatina
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La salud es una de las cosas que más preocupa a los padres con respecto a sus hijos. Por eso, en pro de ayudar a esos adultos a que conozcan cuáles son las enfermedades que pueden sufrir más frecuentemente sus pequeños, nos gusta realizar artículos como este. En el que tienes ahora delante lo que vamos a hacer es descubrir qué es la escarlatina, qué síntomas presenta o cuál es el tratamiento.

De esta forma, si tu pequeño llega a padecerla, sabrás cómo actuar.

¿Qué es la escarlatina?

Aunque es cierto que ya cada vez es menos habitual que los niños la padezcan, hay que conocer que se trata de una enfermedad que está causada por una bacteria, el conocido como estreptococo beta-hemolítico del grupo A.

De la misma podemos decir también que se contagia a través de los mocos, de la saliva e incluso a través de los estornudos y la tos. Todo eso sin pasar por alto que lo habitual es que afecte a niños de entre 4 y 8 años de edad.

Síntomas

 

La escarlatina en niños

Varias son las señales que vienen a indicar que un pequeño sufre escarlatina, siendo estas las más importantes:

  • La fiebre viene a anticipar el siguiente síntoma que es el más identificado de esta patología. Hay que destacar que el niño afectado contará con una temperatura corporal más elevada de lo habitual como máximo dos días antes de la aparición del resto de señales.
  • El sarpullido. En un primer momento aparece por la cara y el cuello aunque luego continúa extendiéndose por el pecho y la espalda hasta hacerse presente por todo el resto del cuerpo. Suele durar en torno a una semana.
  • El dolor de garganta e incluso el que en la lengua aparezcan con pequeños puntitos rojos.

Vómitos, dolores de cabeza, falta de apetito e incluso náuseas son otros de los síntomas de la escarlatina.

Proceso de desarrollo de la enfermedad

En varias fases se desarrolla la enfermedad que nos ocupa que, por regla general, no se presenta con ninguna gravedad:

  • Días 1 y 2. La escarlatina aparece de forma repentina con el niño sufriendo fiebre y dolores de garganta, sobre todo. En las últimas horas de la segunda jornada es cuando se presenta el sarpullido que se va extendiendo.
  • Días 3, 4 y 5. En este período todo el cuerpo está lleno de esos puntitos rojos que identifican a la patología y en la recta final del mismo empieza a descamarse la piel.
  • En los días 6, 7 y 8 el pequeño está muchísimo mejor y ya no tiene fiebre ni dolor de garganta.
  • Más allá del día 8 la descamación se hace totalmente palpable.

Tratamiento para la escarlatina

zumo

A la hora de poder superar esta enfermedad, lo que hay que hacer es llevar el niño al médico. Este lo que hará será prescribirle un tratamiento basado en antibióticos e incluso en antitérmicos si fuese necesario. De la misma manera, el pediatra indicará que será necesario que el menor tome mucho líquido, tanto agua como zumos naturales.

Otros datos de interés

Además de todo lo indicado hasta el momento se hace necesario conocer otra serie de aspectos importantes con respecto a la escarlatina tales como estos:

  • Por regla general, el tratamiento suele extenderse durante unos diez días, en los que es necesario cumplirlo a rajatabla en pro de la completa recuperación.
  • El contagio ya no es posible una vez que el menor comienza a tomar los antibióticos. En concreto, se calcula que deja de ser contagioso a partir del primer día de haber empezado el citado tratamiento. No obstante, es aconsejable tomar ciertas medidas en pro de los demás miembros de la familia como no compartir ni toallas ni cubiertos ni vasos.
  • Se requerirá llevar al menor afectado al médico nuevamente si después de 48 horas con los fármacos no le ha desaparecido la fiebre, si continúa con vómitos contundentes o si incluso presenta dificultades para respirar. De la misma manera, también es aconsejable acudir al hospital si el sarpullido se transforma en ampollas o si el niño manifiesta que no puede comer ni beber.
  • Hay que tener en consideración también que la manera de prevenir que sufra la escarlatina es llevar a rajatabla el calendario de vacunación.
  • Aunque no suele ser lo habitual, es cierto que en algunas ocasiones la enfermedad que nos ocupa se complica. En concreto, eso sucede cuando el pequeño paciente sufre, por ejemplo, lo que se conoce como fiebre reumática.
  • La descamación suele comenzar siempre por el cuello y por la cara.

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