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¿Tu bebé ronca? Descubre todo lo que necesitas saber al respecto

Tu bebé ronca
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Cuando hablamos de roncar, todos pensamos en que eso es algo que realizan muchas personas adultas cuando duermen. No obstante, también se puede dar la circunstancia de que lo hagan los niños. Sí, de esta manera puedes tener claro que tu bebé ronca. En ese caso, te va a resultar útil leer este artículo. ¿Por qué? Porque te vamos a dar a conocer los datos que más te merece la pena saber al respecto.

¿Quieres descubrir toda esa información? Aquí te la presentamos a continuación:

Las causas más habituales

Lo primero que hay que saber es que se establece que hay distintos motivos que vienen a dejar claro que puede ser normal que el pequeño ronque cuando duerma. En concreto, entre los más significativos se encuentran algunos como estos:

  • Que sufra un catarro. Esta enfermedad puede traer consigo que tenga mocos o flemas que le impidan poder respirar de manera habitual y que le llevan a roncar.
  • Un cuadro alérgico o incluso el hecho de que sufra asma son razones naturales de que tu pequeño pueda hacer el citado ruido mientras descansa.

Otros motivos que explican que tu bebé ronca

En el apartado anterior, hemos venido a exponer las dos principales causas de que cualquier niño pueda roncar. No obstante, eso no quita para que existan otras que también vendrían a explicar esa situación. Nos estamos refiriendo en concreto a estas situaciones:

  • Cuando se trata de lactantes, los ronquidos pueden ser debidos a que sufre de regurgitaciones de los alimentos.
  • El hecho de que tenga una cavidad bucal o una mandíbula con alguna anormalidad.
  • Que viva en un hogar donde haya personas que consumen tabaco y él, por tanto, sea un fumador pasivo. En este caso, como es lógico imaginar, se aconseja a los padres que no fumen en ningún momento delante del niño porque están perjudicando claramente la salud del menor. Los ronquidos son simplemente un toque de atención respecto a que no se le hace bien.

Riesgos de roncar

Es importante establecer que todas las circunstancias expuestas hasta el momento vienen a explicar o dejar patente que puede ser muy normal que el bebé ronque. No obstante, hay que saber que hay una serie de riesgos asociados a ese hecho:

  • Cuando el pequeño realiza esos ruidos durmiendo más de cuatro noches a la semana y no está enfermo con un resfriado o asma, es recomendable consultar al pediatra. Y es que será necesario que le realice una revisión por si tuviera algún problema de salud que requiere actuar de manera inmediato.
  • Un médico pediatría llamado David McIntosh ha saltado estos días a los medios de comunicación. Lo ha hecho porque ha dado a conocer que, según sus estudios sobre los bebés y los ronquidos, ha llegado a una interesante conclusión. En concreto, ha dictaminado que los niños que roncan tienen una probabilidad de entre el 50 % y el 90 % de sufrir TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).

Otros datos de interés

Además de todo lo indicado, no podemos pasar por alto otros aspectos importantes respecto a los bebés y los ronquidos:

  • Si se tiene un bebé que ronca cuando duerme hay que certificar que no sufre lo que se conoce como síndrome de apnea-hipoapnea del sueño (SAHS). Para eso hay que comprobar si, además de emitir esos ruidos, parece que deja de respirar en algún momento, que adopta posturas extrañas o si suda demasiado. En el caso de que se pueda certificar alguno de esos síntomas, será necesario llevarlo al médico para que pueda realizarle un diagnóstico y tomar las medidas oportunas al respecto, entre las que se puede encontrar pasar por quirófano para extirparle las amígdalas.
  • El ronquido habitual y común se suele producir de forma más contundente y frecuente en niños de entre 2 y 3 años de edad. No obstante, lo habitual es que luego el citado desaparezca cuando alcanzan los 9 años.
  • Hay muchos estudiosos del tema que coinciden en subrayar que es muy normal que los pequeños que roncan tengan más pesadillas, presenten cuadros de sonambulismo e incluso sufran los llamados terrores nocturnos.
  • Se debe ser consciente de que, en numerosos casos, el hecho de roncar provoca a los niños que duerman peor y eso traerá consigo sus consecuencias. ¿Cuáles? Falta de apetito, cansancio, un notable bajón en el rendimiento escolar, irritabilidad…

A grandes rasgos, estos son los principales datos que hay que tener en cuenta a la hora de afrontar que tu bebé ronca. Si es así, comprueba si es debido a un catarro, si lo hace de manera frecuente o no e incluso si, además del pertinente ruido, presenta otras particularidades durante el descanso.

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