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Cómo darle el medicamento a tu hijo

Cómo darle el medicamento a tu hijo
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Tu hijo se encuentra mal, lo has llevado al pediatra y este, después de examinarlo, ha dictaminado un diagnóstico y le ha establecido el tratamiento más adecuado. En concreto, le ha recetado un medicamento que tú ahora tienes que darle y no sabes muy bien cómo hacerlo, tienes dudas respecto a la mejor manera de conseguir prepararlo o incluso de lograr que se lo tome sin rechistar.

En ese caso, no te preocupes. A continuación, te vamos a dar a conocer varios consejos que te serán de gran utilidad al respecto:

1-Sigue las indicaciones del médico

La primera y más importante recomendación que se le da a todos los padres que se enfrentan a ese “reto” es que en todo momento sigan las pautas que les ha establecido el doctor. Es decir, que le den a sus hijos la cantidad aconsejada del medicamento y el número de tomas que se han establecido en la receta, nada de medicarle de la manera que se antoje. Y es que esta es la forma de conseguir que el pequeño en cuestión se cure de su enfermedad y no ponga en peligro su salud.

2-Utiliza los recursos que presente el fármaco

De la misma manera, también hay que tener en cuenta que siempre hay que recurrir, para administrar el medicamento, a emplear los dispositivos que se incluyen en el mismo. Con esto nos referimos a cucharas, jeringas o vasitos, ya que los mismos cuentan con las medidas para poder darles la cantidad exacta que se ha indicado por parte del pediatra.

Cómo darle el medicamento a tu hijo

3-Una buena opción: una jeringa

Cuando los niños no saben o no quieren tomarse el fármaco por vía oral con un vasito, una estupenda alternativa consiste en decantarse por hacerlo a través de una jeringa. Esta se “cargará” con la dosis establecida por el médico y luego lo que quedará es introducirla en la boca del pequeño para, con rapidez, proceder a conseguir que ingiera aquella.

En este sentido, hay que tener en cuenta que una buena medida, en el caso de que la dosis sea elevada, es tener a mano un poquito de agua o zumo para intercalar lo que es la ingesta del medicamento con esa bebida. De esta manera, podrá hacerle frente mejor al mal sabor de la medicina.

4-Mezclado con alimentos

Hay muchos niños que se niegan tajantemente a tomarse ningún medicamento y sus padres ya no saben qué hacer al respecto, pues cada toma se convierte en una auténtica odisea. En ese caso, hay que tener en cuenta que una estupenda medida consiste en mezclar el fármaco con la comida, con la papilla, el yogur o similar. De esta manera, posiblemente el pequeño en cuestión se la tome sin ni siquiera darse cuenta.

Hay quienes consideran que una estupenda opción al respecto es introducirlo en el biberón junto con la leche que va a tomar.

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5-Refuerzo positivo

Asimismo, otra recomendación básica es que, cuando el menor se tome el medicamento y sea consciente de que ha sido así, sus padres le refuercen de manera positiva. Es decir, deben darle la enhorabuena, decirle que lo ha hecho muy bien, darle un beso y un abrazo…

Otras recomendaciones

Los aspectos subrayados hasta el momento son, sin lugar a dudas, los más interesantes y útiles a la hora de conseguir que un niño se tome el fármaco que le ha recetado su pediatra. No obstante, también merece la pena conocer otras particularidades al respecto, como son estas que exponemos a continuación:

  • Para darle el medicamento, el menor siempre debe estar sentado o, como mucho, de pie, pues son las posturas que evitarán que pueda atragantarse.

  • Nunca hay que engañar al menor diciéndole que esa medicina está rica o es un caramelo, no hay que confundirle.

  • Es importante que antes de darle el medicamento se le explique porqué es necesario que se lo tome. Es vital darle a conocer que es la manera que tiene de curarse, de que ya no le vuelva a doler la barriguita o de que no vuelva a vomitar, por ejemplo.

  • Nunca se debe pactar en cuanto a la toma del fármaco. Es decir, los padres no le pueden decir al hijo que si lo ingiere se le va a comprar algo o se le va a permitir que haga lo que quiera. El medicamento no es algo sujeto a negociación porque es una cuestión de salud y porque si se negocia con el mismo llegará un momento en el que el niño se exceda realizando peticiones.

  • Ni que decir tiene que es fundamental que los progenitores tengan mucha paciencia para conseguir que su pequeño se tome la medicación. Hay que entenderlo, ponerse en su lugar y saber que hay fármacos que tienen un sabor tan desagradable que quizás hasta a ellos les costaría ingerirlos.

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