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Los padres preadoptivos que entregaron a su hijo también dan su versión con otra carta

Los padres preadoptivos que entregaron a su hijo también dan su versión con otra carta
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Hace unos días te dimos a conocer que unos padres preadoptivos había tenido que entregar a su hijo, al que habían tenido en casa desde los 18 meses hasta los 4 años, a su madre biológica. Así, lo establecía un juez y así lo cumplieron, aunque con un dolor inmenso y una sensación absoluta de vacío e impotencia.

El abogado de la pareja anunció que iban a recurrir porque consideraban que se había producido un error en el sistema y porque parecía ser que había un informe negativo respecto a la mencionada mujer que había dado a luz al pequeño. Una declaración esta última que llevó a que la mamá decidiera publicar una carta en la que no sólo negaba esa información sino en la que también daba su versión de los hechos.

Pues bien, hoy este caso sigue de máxima actualidad. ¿Por qué? Porque los citados padres preadoptivos han optado por hacer lo propio y usar los medios de comunicación para publicar una misiva.

La carta

El dolor que están sintiendo en estos momentos por no poder estar al lado de su hijo o cómo ha sido todo el proceso desde que lo tuvieron en casa hasta que han tenido que entregarlo es lo que se relata en ese documento. ¿Quieres leerlo? Te lo mostramos a continuación:

“¿Adoptar en España? En cualquier país de este mundo tienen leyes más justas y las aplican mejor que en España.

Habiendo pasado muchos años esperando poder adoptar en China, nos dijeron desde la Consellería de Bienestar de Valencia que podríamos abrir la puerta de la adopción nacional. Viendo los años que habían pasado, decidimos hacerlo y volver a pasar por todos los procesos de idoneidad hasta que nos consideraron aptos para nacional, que curiosamente no es lo mismo que ser apto para la adopción internacional. Pasado un tiempo, nos llamaron para una propuesta de adopción de un niño de Oviedo.

Aceptamos de inmediato y viajamos a Asturias para que nos realizaran una nueva valoración, porque tampoco era suficiente la de los compañeros de Valencia… Ya somos tres veces idóneos… A la semana, nos llamaron de Oviedo para decirnos que nos habían escogido a nosotros de entre otras tres familias que fueron allí para ser valoradas. Todo el esfuerzo había merecido la pena, porque Joan por fin llegó a nuestras vidas… Pasamos en Oviedo un proceso de adaptación que fue increíblemente rápido, gracias en gran parte al excelente trabajo de los profesionales que se encargaban del cuidado de nuestro hijo. Joan vino a Valencia cuando tenía solo 18 meses y rápidamente se integró. Familia, amigos, colegio… entró en nuestras vidas para quedarse con nosotros para SIEMPRE.

Al cabo del tiempo llegó el momento de renovar la documentación para la adopción internacional, pero renunciamos a ella, porque nuestro hijo ya estaba con nosotros… Nadie podía imaginar el infierno que nos deparaba el destino.

Llegó el día de ratificar el proceso de adopción de Joan, cosa que hicimos tanto nosotros como la madre biológica de forma voluntaria. Pero pasados unos meses, y bajo la influencia de una familia desestructurada, que tuvo hasta nueve intervenciones de la Administración por episodios de malos tratos y violencia física, impugnaron su consentimiento a la adopción y el caso llegó al Juzgado de 1ª Instancia Número 7 de Oviedo. Este ratificó (como no podía ser de otra forma) que todo el proceso de adopción había sido correcto, tanto en primera instancia como en la apelación.

Pero cuando el caso llegó a la Audiencia Provincial de Oviedo, los ‘magistrados’,basándose en el informe de un solo ‘psicólogo’ que realizó después de una única sesión, decidió echar por tierra todo el sistema de protección de menores y ordenó la entrega inmediata del niño a su familia biológica. Esta orden debía ejecutarla la jueza de 1ª instancia, que pudo oponerse y mantener su decisión inicial, ya que se había presentado recurso al Tribunal Supremo, quien en última instancia tendrá que decidir sobre el futuro de Joan. El criterio de la consejería de Oviedo, Fiscalía de Menores y nosotros, que nos habíamos personado en la causa, junto a su criterio inicial no fueron suficientes, y decidió ejecutar la orden de sus superiores basada en un solo informe. Nosotros, como es lógico, nos opusimos a esta decisión, utilizando los procedimientos judiciales para estos casos, aludiendo a un defecto de forma.

El viernes día 29-07-16 todavía estaba pendiente de resolverse la solicitud de nulidad de esta sentencia que nos obligaba a entregar a nuestro hijo, y nosotros, que habíamos empezado nuestras vacaciones, decidimos marcharnos y aislarnos para pasar tranquilos con nuestro hijo el que podía ser nuestro último verano juntos, dado que NADIE nos había notificado nada y siendo el viernes el último día hábil, pensamos que todo se aplazaba hasta septiembre..

Nada ni nadie ha podido parar esto, intentamos hasta en última instancia que el Juzgado de 1ª Instancia Número 7 de Oviedo paralizase la ejecución en base a los nuevos datos de la última demanda de privación que puso consejería. Sólo queríamos proteger a nuestro hijo.

La última noche con él fue tremenda. Negaba con la cabeza tapándose los oídos, porque no quería escuchar lo que iba a pasar. No quería vernos llorar y se enfadó con nosotros. Esa noche y los días previos intentando que entendiera esta barbaridad han sido los peores de nuestras vidas. Cómo hacerle entender a un niño de cuatro años algo que nosotros mismos no podemos entender.

El día de la entrega, Joan se levantó de la cama antes de las ocho. Algo que como es normal no había hecho durante sus vacaciones ningún día. La expresión de su cara me dio a entender que sabía que se marchaba.

Después de esto, solo tenemos una sensación de vacío enorme. Parece que lo vamos a ver en cualquier rincón, jugando, riéndose, siendo feliz… Como ha sido desde que vino.

Ahora solo nos preocupa saber de él. Necesitamos saber que está bien y que no está sufriendo.

Espero que los magistrados demuestren un poco de humanidad y solucionen esto cuanto antes, por el bien de nuestro hijo y para evitar que una situación tan injusta vuelva a producirse con ningún niño inocente. Si es verdad que el bienestar del menor es su prioridad, tienen una buena ocasión para demostrarlo ahora.

Alberto y Noelia”

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