Cuidados del Bebé

4 claves para cuidar a un bebé prematuro durante los primeros días en casa

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Muchas y variadas circunstancias son las que pueden llevar a que un bebé nazca de manera prematura. Una situación esta que, en la mayoría de los casos, requiere que sea llevado a la incubadora y que tenga que permanecer durante un tiempo en la misma recibiendo las atenciones médicas que necesita, en pro de que pueda desarrollarse y crecer de manera normal.

Angustia, miedo e inquietud son las sensaciones que experimentan los padres de recién nacidos en estas circunstancias que, sin embargo, se llenan de felicidad cuando reciben la noticia de que van a recibir el alta y, por fin, podrán llevárselos a casa. Y es en este momento cuando, al mismo tiempo, aparece en los adultos el temor a no saber cuidar a su hijo cómo es necesario y cómo necesita.

Si tú te enfrentas ahora a esa situación, lo primero es que te tranquilices y no te dejes llevar por el miedo y en segundo lugar, es que asimiles que tu pequeño está bien y que vas a ayudarle a encontrarse aún mejor si cabe. Puedes hacerlo y lo vas a hacer, ya que apostarás por los consejos que los profesionales médicos dan acerca de cómo hay que atender al bebé prematuro en sus primeros días en casa:

1-Ambiente perfecto

Uno de los aspectos en los que más debes poner atención y cuidado es en conseguir que tu hijo se encuentre en un ambiente idóneo, que le ayudará a estar tranquilo, a seguir gozando de buena salud y a tener todo lo imprescindible para continuar creciendo sano y fuerte.

En concreto, nos estamos refiriendo al hecho de que en casa se den estas circunstancias:

  • Es vital que vigiles la temperatura que hace en tu hogar, para que el niño esté a gusto. Con esto nos referimos a que la misma debe estar entre los 21º y los 24º durante el día y entre los 19º y los 21º durante la noche. Para eso, controla adecuadamente el uso del aire acondicionado en los meses de calor y, por supuesto, la calefacción en las temporadas de más frío.

  • No menos importante es que tu casa se encuentre limpia, especialmente de polvo para evitar irritaciones, alergias e incluso ciertas “infecciones” que perjudicarían su salud.

  • También se hace imprescindible controlar el ruido. Evita la música alta y cualquier otro tipo de sonido estridente que pueda molestar y causar algún daño a tu hijo. No se trata de que estéis hablando todo el día como si estuvierais en “misa”, pero tampoco hay que estar a hablando a voces continuamente o teniendo la televisión y la cadena de música como si se estuviera en una discoteca.

2-Visitas controladas

Después del parto y de haber tenido que estar ingresado en la incubadora, es normal que todos vuestros familiares y amigos quieran conocer y visitar al bebé. No obstante, es importante que las visitas sean controladas, porque mucho trasiego de personas puede estresarle, agobiarle y hacerle sentir irritable.

Por ese motivo, lo recomendable es que, como tenéis confianza con vuestros seres queridos, les expongáis que esperen un tiempo para acudir a casa o, al menos, que os avisen para que le digáis una hora y así no todo el mundo llegue en el mismo momento. Además, tener en cuenta que esta alternativa también os resultará beneficiosa a los padres, pues no os sentiréis tan desbordados por “acumulaciones” de visitas.

De la misma manera, también es fundamental que le pidáis a los familiares y amigos que están enfermos, con un catarro o cualquier virus estomacal por ejemplo, que no acudan a vuestra vivienda. Y es que deben entender que la salud del pequeño es frágil aún y podría contagiarse.

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3-Seguimiento médico

Ni que decir tiene que otra clave básica del cuidado del bebé prematuro en sus primeros días en casa es que lo llevéis a todas y cada una de las citas médicas que se os hayan indicado. Esta es la manera de que el doctor pueda seguir perfectamente la evolución del niño, pueda advertir si se produce algún tipo de contratiempo e incluso pueda tomar las medidas que estime oportunas en pro de que pueda seguir creciendo de la manera más saludable posible.

4-Higiene perfecta

Por supuesto, los papás tenéis que ser conscientes de que es fundamental que cuidéis al milímetro la higiene. Y no sólo nos estamos refiriendo a la propia del bebé, es decir, a que esté limpio en todo momento sino también a la vuestra. Con esto lo que queremos expresar es que es importante que, siempre antes de cogerlo en brazos o de tocarle, os lavéis bien las manos para evitar transmitirle cualquier tipo de suciedad, que podría provocar que alguna bacteria hiciera de las suyas y el pequeño enfermara.

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