Fútbol

Deportivo 0-1 Atlético: Jornada 11

No Thomas, no ‘Partey’

Thomas
Thomas celebra su gol ante el Deportivo. (EFE)
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El Atlético de Madrid se impuso por 0-1 al Deportivo en un encuentro en el que las sensaciones de los rojiblancos tampoco fueron buenas. Un gol de Thomas, en el minuto 90, permitió que los del Cholo Simeone se llevasen la victoria y rompiesen una mala racha que acusaba a los colchoneros en las últimas semanas.

Con varias novedades se presentaba el Atlético de Madrid en Riazor para buscar los tres puntos y poner un punto de inflexión a la temporada. El Cholo Simeone no pudo contar, un partido más, ni con Carrasco ni con Koke. Por si fuera poco, a la lista de bajas se unía la de Filipe Luis, una ausencia sensible en los planes del técnico argentino. La responsabilidad de romper la mala dinámica rojiblanca fueron: Oblak en la portería; la línea de cuatro defensas estaba formada por Juanfran, Savic, Godín, Lucas; en la medular, Gabi, Augusto, Thomas y Saúl; con Correa y Griezmann en la dupla de ataque.

Salió bien plantado el Atlético, mostrándose fuerte en defensa y con la intención clara de buscar a los delanteros, aunque faltaba el nexo de unión que pudiera llevar el juego desde la medular hasta la parcela ofensiva. Sin Koke y Carrasco faltaba esa figura que bien podría ser Correa, pero a Angelito le tocó estar en punta, teniendo que ser Saúl el que se encargase de dicha tarea.

Ambos equipos eran incapaces de lograr que Pantilimon y Oblak entrasen en acción. Durante la primera mitad, disparos lejanos que se perdían por mucho. Lo más destacado, una delicatessen de Antoine Griezmann dentro del área deportivista. El Principito se marcó un autopase y posteriormente un cañito tras un gesto técnico exquisito. Para su desgracia, Correa no pudo llegar a alcanzar el balón para remachar la jugada.

No estaba mal en lo táctico el Atlético de Madrid. Pero faltaba chispa en el juego. Esa que antaño marcaba la superioridad colchonera. Se notaba ansiedad por ganar en los jugadores, rostros de concentración pero también de preocupación por el momento deportivo que atraviesa el equipo en el que llegaban a Riazor después de haber logrado sólo una victoria en los últimos ocho encuentros. Tanto nerviosismo, que hasta Oblak, el que nunca falla, también estuvo a punto de liarla parda. Trató de regatear en el área, se lió, y casi le cuesta caro, pero como siempre, sacó el balón de una forma milagrosa: con el tacón.

Intensidad había por parte del Atlético. Pero no tan efectiva como a la que nos tiene acostumbrado. Se llegaba tarde a balones que en temporadas anteriores hubieran sido claramente colchoneros. Además, la continúa imprecisión en los pases provocaba que los rojiblancos – hoy de amarillos – tuvieran que recurrir a los pelotazos, con el mismo mal resultado que con los pases en corto.

Movió el banquillo Simeone en el descanso. Ángel Correa salió del vestuario para irse al banquillo, mientras que Nico Gaitán entraba para ocupar el puesto del 11 del Atleti. Sorprendía como se retiraba un delantero para dar entrada a un centrocampista, pero en cinco minutos, los de Simeone ya habían disparado dos veces entre los tres palos.

Primero Griezmann, con un disparo con su pierna derecha que salió muy flojo y centrado. Sin problemas para Pantilimon. El guardameta rumano sí que tuvo que esforzarse más en el siguiente intento del Atlético. Repelió a córner una volea de Nico Gaitán desde la frontal del área que dejaba patente una ligera mejoría del cuadro visitante tras la reanudación.

Más de lo mismo

Pero todo fue un espejismo. El Atlético volvió a ser el mismo equipo impreciso del primer tiempo. A la hora de juego, Simeone realizó el segundo cambio: Gameiro por Augusto Fernández. El técnico volvía a poner a dos jugadores en punta, volviendo al esquema habitual al que nos tiene acostumbrados el Cholo.

Los astros se alinearon cuando Griezmann dejó solo al recién incorporado Gameiro, que batió a Pantilimon, pero no debieron alinearse del todo porque el asistente de Álvarez Izquierdo levantó la banderilla para señalar posición antirreglamentaria del ex del Sevilla. Un fuera de juego más que dudoso que tira más a una acción legal que a una no válida.

El Cholo Simeone gastó los cambios con otra sorprendente sustitución. Después de su palito a Griezmann en rueda de prensa, el técnico argentino sacrificó al delantero francés para dar entrada a José María Giménez. Un claro gesto de buscar la victoria a partir de balones aéreos pero retirando, a la vez, a un referente en la delantera.

Thomas, al rescate

El gol no llegó por arriba, pero sí a balón parado. Una falta en la frontal del área en el minuto 90 sobre Lucas Hernández, en la que el defensa francés quedó muy mal parado tras una aparatosa caída, permitió al Atlético hacer el gol de la victoria. Gabi la tocó y Thomas puso el interior para colocar el balón en el fondo de la red viendo como Pantilimon seguía con los ojos la trayectoria del cuero hasta colarse en su portería.

Una vez más, Thomas acudía al rescate del Atlético de Madrid. Si ante el Qarabag daba esperanzas al cuadro rojiblanco, frente al Deportivo sí que dio la victoria tan ansiada que perseguían los de Simeone. 

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