Dr. Fernández Jara: “La Radiología se ha convertido en una pieza clave en los fichajes del deporte profesional”

La Radiología desempeña un papel cada vez más relevante en el deporte profesional, no solo en el diagnóstico de lesiones, sino también en la prevención, el seguimiento médico y la toma de decisiones estratégicas en los clubes. Con motivo de la publicación este fin de semana de la información sobre Radiología y deporte, hablamos con el Dr. Willy Fernández Jara, portavoz de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), sobre la importancia de las pruebas de imagen en los fichajes, la recuperación de los deportistas y los avances tecnológicos que están transformando la medicina deportiva.
¿Por qué la Radiología se ha convertido en una herramienta clave en los fichajes del deporte profesional?
Porque hoy en día un fichaje se valora desde el punto de vista deportivo, pero también desde el punto de vista médico, económico y estratégico. La Radiología permite conocer con mucha precisión el estado real del aparato músculo-esquelético del deportista antes de firmar un contrato.
En un reconocimiento pre-fichaje podemos detectar lesiones previas, secuelas, signos de sobrecarga o factores de riesgo que quizá no generan síntomas en ese momento, pero que podrían condicionar el rendimiento futuro o aumentar el riesgo de recaída. Por eso, la imagen médica ha pasado de ser una herramienta puramente diagnóstica a formar parte de la toma de decisiones. Esta información es fundamental para que el club tome una decisión con todas las garantías, pero también para definir adecuadamente las condiciones contractuales y valorar posibles coberturas de seguro ante eventuales recaídas o consecuencias derivadas de lesiones ya existentes.
Por eso, la imagen médica ha pasado de ser una herramienta puramente diagnóstica a formar parte de la toma de decisiones estratégicas de los clubes. En el deporte profesional, cada día de baja tiene un impacto deportivo y económico importante, y disponer de información objetiva antes de cerrar una operación protege tanto al club como al propio deportista.
¿Qué tipo de pruebas de imagen se realizan habitualmente en un reconocimiento médico previo a un fichaje?
Depende mucho del deporte, de la posición del jugador y, sobre todo, de sus antecedentes de lesiones. No se trata de hacer pruebas indiscriminadas, sino de estudiar aquellas zonas que pueden ser críticas para su rendimiento o en las que ya ha tenido problemas.
Las técnicas más habituales son la resonancia magnética, la ecografía y la radiografía. La resonancia magnética es la prueba de referencia en muchas lesiones deportivas, especialmente musculares, articulares, tendinosas, ligamentosas y del cartílago. La ecografía es muy útil como primera aproximación en lesiones musculares, tendinosas y ligamentosas, porque es rápida, dinámica y permite comparar con el lado contrario. La radiografía sigue siendo importante para valorar el hueso, secuelas de fracturas, alineaciones o lesiones óseas.
¿Hasta qué punto una resonancia o una ecografía pueden condicionar la contratación de un jugador?
Pueden condicionar, aunque siempre deben interpretarse dentro de un contexto clínico y deportivo. Una imagen por sí sola no “ficha” ni “descarta” a un jugador, pero sí aporta información objetiva que puede ser decisiva.
Por ejemplo, una resonancia puede mostrar una lesión no completamente curada, una cicatriz muscular con riesgo de recaída, cambios degenerativos avanzados, una lesión condral, una rotura parcial tendinosa o secuelas de una cirugía previa. Esa información puede influir en la decisión final, en las condiciones del contrato, en las cláusulas médicas o en el plan de prevención y seguimiento del deportista.
También es importante conocer que no todos los hallazgos en imagen tienen necesariamente relevancia clínica. En deportistas de alto nivel podemos encontrar determinadas “variantes anatómicas” o “variantes estructurales” relacionadas con la adaptación del cuerpo a un deporte concreto o a muchos años de entrenamiento. Son hallazgos que, si no se interpretan correctamente, podrían generar alarma innecesaria. Por eso es fundamental que las pruebas sean valoradas por radiólogos con experiencia en patología músculo-esquelética y deportiva, capaces de diferenciar una lesión relevante de cambios adaptativos propios del deportista.
Lo importante es que la Radiología no debe verse como una barrera, sino como una herramienta para tomar mejores decisiones y proteger tanto al club como al jugador.
¿Qué lesiones o factores de riesgo preocupan más a los clubes deportivos antes de cerrar un fichaje?
Depende del deporte, pero en general preocupan especialmente las lesiones con alta tasa de recaída o aquellas que pueden comprometer el rendimiento a medio y largo plazo.
En fútbol, por ejemplo, tienen mucha relevancia las lesiones musculares, sobre todo de isquiosurales, aductores, recto femoral y gemelo, porque son muy frecuentes y pueden recidivar. También preocupan las lesiones de rodilla, como las del ligamento cruzado anterior, menisco o cartílago; las lesiones tendinosas crónicas, como las del tendón rotuliano, Aquiles o aductores; y las secuelas de fracturas o cirugías previas.
Además, no solo buscamos lesiones establecidas. También valoramos factores de riesgo: asimetrías, cambios crónicos, cicatrices musculares, edema óseo, tendinopatías incipientes o signos de sobrecarga. En el deporte profesional, anticiparse es casi tan importante como diagnosticar.
¿Cómo ayudan las pruebas de imagen a prevenir recaídas en deportistas de élite?
Ayudan porque permiten saber si una lesión está realmente preparada para soportar de nuevo las exigencias de la competición. Muchas veces el deportista se encuentra clínicamente mejor, tiene menos dolor y recupera movilidad, pero los tejidos todavía no han completado su proceso de reparación.
La resonancia y la ecografía permiten valorar la evolución de una rotura muscular, de una lesión tendinosa o de un problema articular. Con esa información, el equipo médico puede ajustar las cargas, decidir cuándo progresar en el entrenamiento y cuándo es razonable volver a competir.
En deportistas de élite, el objetivo no es solo volver rápido, sino volver bien. Una reincorporación precipitada puede convertir una lesión menor en un problema recurrente.
¿Cómo influye la Radiología en la reducción de los tiempos de recuperación de un deportista?
Influye aportando precisión. Cuando sabemos exactamente qué estructura está lesionada, cuál es la extensión de la lesión y en qué fase de curación se encuentra, podemos personalizar mucho mejor el tratamiento y la rehabilitación.
La Radiología permite clasificar la gravedad de la lesión, establecer un pronóstico, monitorizar la evolución y adaptar los plazos de recuperación. Esto evita tanto la prudencia excesiva como el regreso prematuro. Es decir, ayuda a no alargar innecesariamente los tiempos de baja, pero también a no asumir riesgos innecesarios. No obstante, no nos podemos solo basar en las pruebas de imagen para la toma de decisiones, que debe hacerse siempre en base a más parámetros y de forma conjunta, en un equipo multidisciplinar.
En el deporte profesional, donde cada día fuera de la competición cuenta, esta precisión tiene un valor enorme.
¿Qué avances tecnológicos están cambiando el diagnóstico y seguimiento de lesiones deportivas?
Hay varios avances muy relevantes. En resonancia magnética, cada vez disponemos de equipos más rápidos, con mejor resolución y secuencias más sensibles para detectar lesiones sutiles, edema óseo, daño muscular, lesiones del cartílago o alteraciones tendinosas.
En ecografía, la mejora de los transductores, la ecografía de alta resolución, el Doppler y las técnicas dinámicas permiten valorar lesiones en tiempo real, comparar estructuras y guiar procedimientos intervencionistas con mucha precisión.
También están ganando protagonismo la inteligencia artificial, la cuantificación de lesiones, la comparación con estudios basales de pretemporada y la integración de la imagen con datos funcionales, biomecánicos y de carga de entrenamiento. Todo esto nos acerca a una medicina deportiva más predictiva y personalizada.
¿Existe una mayor concienciación entre clubes y deportistas sobre la prevención de lesiones?
Sí, claramente. Antes muchas pruebas se realizaban solo cuando el deportista se lesionaba. Ahora cada vez más clubes incorporan estudios de imagen en pretemporada o en momentos clave para disponer de una referencia basal.
Esto permite comparar si aparece una lesión durante la temporada, detectar cambios de forma precoz y diseñar estrategias preventivas. La mentalidad ha cambiado: no se trata solo de tratar lesiones, sino de anticiparse a ellas.
En este sentido, el fútbol inglés es un buen ejemplo. La Premier League, dentro de su Elite Player Performance Plan, ha impulsado proyectos de vigilancia y prevención de lesiones en academias, como el National Injury Surveillance Project, cuyo objetivo es comprender mejor y reducir el riesgo lesional en futbolistas jóvenes de élite.
También a nivel internacional existen campañas específicas, como “Suspect and Protect: No Match is Worth the Risk”, lanzada por FIFA y la OMS para aumentar la concienciación sobre la conmoción cerebral en el fútbol. Todo esto refleja que la prevención ya no es un aspecto secundario, sino una parte central del cuidado del deportista y de la gestión del rendimiento.
Los clubes son cada vez más conscientes de que una buena prevención protege el rendimiento deportivo y también la inversión económica que supone un deportista profesional.
¿Qué mensaje lanzaría a los deportistas aficionados sobre la importancia de un buen diagnóstico por imagen?
Les diría que no normalicen el dolor ni retrasen la consulta cuando una molestia persiste, se repite o limita la práctica deportiva. En el deportista aficionado también es fundamental hacer un buen diagnóstico, porque muchas lesiones aparentemente leves pueden cronificarse si no se tratan correctamente.
La Radiología permite identificar la causa real del problema y orientar el tratamiento adecuado. No siempre hace falta una resonancia; a veces una ecografía o una radiografía bien indicada son suficientes. Lo importante es que la prueba sea la adecuada, en el momento adecuado y valorada por profesionales con experiencia en patología músculo-esquelética y deportiva.
El objetivo es que el deportista pueda volver a su actividad con seguridad, evitando recaídas y lesiones más graves. La imagen médica no es solo para deportistas de élite: también ayuda a cualquier persona que quiera practicar deporte de forma segura.