Palacio pedía en Twitter protección para los menores mientras ocultaba que había abusado de una niña

Pedro-Palacio
Pedro Palacio, en el centro, abrazado al líder de Podemos, Pablo Iglesias, en un acto de la formación morada en Castilla y León.

Pedro Palacio, antes de dimitir de todos sus cargos tras publicar Okdiario que fue condenado por abusar de una niña de cinco años, se labró un currículo de luchador por los derechos de los menores y de las mujeres a tenor de los programas electorales y tuits que suscribía. Así, el pasado mes de mayo, tuiteaba con alarma el aumento en un 15,4% de las víctimas de violencia de género menores de edad. Pablo Iglesias le seguía en ese momento. El líder de Podemos no sabía entonces que su subordinado no era precisamente el mejor adalid para defender los derechos de los menores.

Iglesias ha tenido el decoro de no defender públicamente a Palacio tras conocerse su pasado delictivo, a diferencia de Pablo Fernández, líder de Podemos en Castilla y León. Este último ha asumido la tesis del dimisionario: que es una maniobra política de desprestigio.

La Justicia descartó que la motivación de la denuncia de los abusos sexuales a la menor tuviese como motivo una desavenencia por razón de divorcio, ya que la refrendaron el padre y la madre de la niña. Pero no sólo fue la versión coincidente de padre, madre e hija. “También ha comparecido a la audiencia el médico forense explicando que la menor presenta ansiedad en relación…[a Palacio] y que por la verbalización apreciaba síntomas de abusos, dando el perito credibilidad al relato de la menor”.

“Esta sala entiende que las pruebas señaladas tienen valor suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia, y se entiende que no se ha producido error alguno en su análisis”, proseguía el fallo. “La conducta descrita en el relato de hechos, realizada por una menor de la edad que nos ocupa, es indicativa en sí misma del ánimo (…) Con quince años de edad no se realizan estas conductas para jugar, y se conoce el significado y la trascendencia sexual de una acción de tocamiento de genitales como la descrita».

Si en 2002 Palacio era condenado por tocar los genitales de una niña de cinco años, en 2011 defendía con IU “luchar contra la prostitución y explotación sexual de las mujeres; una educación sexual buena”. A principios de este año desembarcó en Podemos.

Y su lenguaje mostró pocos complejos por su secreto penal. El pasado mes de mayo mostraba su alarma por el aumento de los casos de violencia de género contra los menores, y despotricaba sobre la corrupción reinante, el sistema, la casta… Seguía o era seguido en Twitter por los principales dirigentes de Podemos: Iglesias, Monedero, Errejón o, incluso, la ex novia de Pablo Iglesias Tania Sánchez. Era uno más en lanzar dardos contra el sistema. Su osadía de atacar a todos los partidos tenía un sólo punto débil: su pasado, que en lo personal era peor que el de sus rivales.

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